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San Gerónimo


Constituyó la primera iglesia del corregimiento de Arica. Ubicada en Poconchile, una aldea de origen preincaico a 35 km. de Arica.

Fundada en 1605, debió ser reconstruida en adobe en el siglo XIX, cuando se le agregaron dos campanarios de madera.

Posee un parque cercado con un bonito coronamiento y en la parte de atrás un cementerio.

En la Iglesia se celebran fiestas como la de San Gerónimo, el 30 de octubre y la de San José, el 19 de marzo.

Ayquina


El pueblo de Ayquina está ubicado a 74 kilómetros al este de la ciudad de Calama, en la Provincia de El Loa, en una de las numerosas quebradas secas que confluyen al Río Salado, afluente del Río Loa que es el más largo de Chile y principal curso de agua que recorre el desierto de Atacama.
Para los españoles la cristianización de los indígenas era una prioridad en el proceso de colonización, de tal modo que iglesias o capillas fueron levantandas en los poblados cabecera de parroquia y en sus correspondientes anexos a medida que se iban sometiendo los nativos de estas tierras. En la región atacameña existian dos curatos, uno en San Pedro de Atacama (donde ya existia una iglesia en 1557) y otro en Chiu Chiu, ambos dependientes del Obispado de la Plata. Apenas se estableció el curato de Chiu Chiu, Ayquina fue considerado como su anexo.
Empinada a los 2.980 m.s.n.m., es una aldea de patrón aglutinado en que la disposición de sus escasas viviendas está de manera escalonada en la rivera de la quebrada y a uno y otro lado de un eje central sobre el que se sitúa la plaza e iglesia, en un espacio determinado por una depresión. Los principales materiales de construcción de las edificaciones son la piedra caliza (base del muro de piedra o pirca), el barro y la paja brava para las techumbres, todos extraídos del propio habitat que está caracterizado por un sector de transición entre el desierto normal y los inicios del clima de desierto marginal de altura, que se manifiesta en un cambio gradual del paisaje.
Los Ayquineños son poblaciones de base indígena que tienen una economía comunitaria agraria-pastoril. Sus principales labores de cultivo están dirigidas a la consecución del maíz, trigo, alfalfa, cebollas y zanahorias en los espacios fértiles (vegas) del cañón del río Salado; transformados en terrazas de cultivo, que ocupan cerca de 10 hás. y todo gracias a las valiosas técnicas ancestrales de ocupación del suelo y al favorable cauce fluvial de la zona, que contribuye a su vez con una importante vegetación ribereña. Otras fundamentales labores económicas en Ayquina son la ganadería de llamas, alpacas, de ovejas y cabras.
Ayquina es uno de los más bellos pueblos altiplánicos y es conocido fundamentalmente por la hermosa fiesta de celebración a su patrona la Virgen Nuestra Señora de Guadalupe. Paradójicamente Ayquina, que bordea los 100 habitantes, permanece casi deshabitada la mayoría del año (no es extraño comprobar los candados en muchas de sus casas), logrando reunir cada 8 de septiembre a miles de devotos, estimados en cerca de 40.000 personas que colman la iglesia y el pueblo con su fervor, procesión a la virgen, y los bailes religiosos, manera en que los fieles danzan los favores concedidos. Esta festividad logra cohesionar a gran parte de las comunidades de la región y de áreas vecinas, incluyendo a las vecinas República de Bolivia, Perú y Argentina.
Son varias las leyendas que han dado origen a la Virgen de Ayquina. Una de las más contadas indica que un niño llamado Casimiro Saire, que pastoreaba los corderos de su padre un 12 de diciembre de 1646, vio aparecer a una mujercita de su estatura de la que se hizo su amiga y la que le narraba historias encantadoras. Cuando los adultos fueron a conocer a esta Virgen encontraron una diminuta imagen de la Virgen que estaba como creciendo de la piedra silenciosa del desierto. Los vecinos que ya en esos tiempos experimentaban una creciente influencia del Catolicismo reaccionaron con fervor religioso y decidieron instalar la imagen sagrada en las ruinas de una capilla cercana. De ese sitio desapareció para reaparecer en la aguada del cañadón, por lo que se decidió erigir una construcción especial para ella. Así nació Ayquina y la voz patronímica que la identifica da cuenta de la noticia de la aparición de la Virgen en que los peregrinos de todas partes decían “aquí está o aquí anda”. La fiesta original fue un 12 de diciembre pero luego se modificó para el 8 de septiembre, día en que se inauguró su capilla.
La Virgen de Ayquina es considerada la patrona de los mineros de Chuquicamata, quienes acuden en gran número cada año de celebración. Lamentablemente la Virgen de Guadalupe de Ayquina ha sufrido perjuicios provocados por vándalos sacrílegos.

San Francisco de Asís


Considerada una de las más antiguas de Chile, en 1611 ya era una parroquia con su correspondiente iglesia bajo la advocación de San Francisco de Asís. Su planta tiene forma de cruz latina, los gruesos muros son de adobe, el techo es de una armadura ensamblada de chañar, algarrobo y cactus, para cuya confección no se usaron clavos, sino amarras de cuero; sobre ella se coloca una gruesa cubierta de barro y paja . El acceso central lo constituye una profunda boveda que se abre en todo el espesor de un macizo y enorme volumen rectangular que forma el frente del templo. La fachada principal presenta 2 campanarios de piedra. El ensanchado del muro exterior es escalonado y permite acceder a los campanarios. Las campanas datan del año 1720.
En el interior de la iglesia existen bellas imagenes, destacando un cuadro de Cristo pintado por ambas caras y un crucifijo con brazos abatibles para poder transportarlo en la procesión.
Declarada Monumento Nacional al año 1951.
Se destaca la celebración de San Francisco de Asís, el 04 de octubre y la celebración de Semana Santa en el mes de abril.

San Pedro de Atacama


Uno de los vestigios de la época colonial es la Iglesia de San Pedro de Atacama, construida en 1745. Es la más grande de la región y representa el testimonio evangelizador de los españoles. El oasis se había transformado en punto de abastecimiento para las expediciones que hacían el trayecto entre Perú y Chile y en núcleo evangelizador para el área. Ya en 1557 se había constituido en él un poblado de indios, provisto de una capilla de misiones. La iglesia es el mejor exponente de la arquitectura predominante en el poblado, y sintetiza el estilo de las construcciones prehispánicas con el aporte de los europeos. Ella se vale de la piedra y el adobe, del barro y la paja, y de las maderas de la región: chañar, algarrobo y cactus.

El oasis de San Pedro de Atacama alberga a una cultura que se rige, hoy como ayer, por una peculiar forma de organización social y territorial, estructurada en torno a los ayllus, comunidad andina ligada por lazos de parentesco y derechos colectivos sobre una determinada porción de territorio.

Isluga


De acuerdo a la cosmovisión aymará, Isluga es el centro ritual del sector comprendido entre el cerro El Capitán, por el norte, hasta unos 15 o 20 Kms. antes de la localidad de Coriquima, por el sur; y desde el límite con Bolivia, por el este, hasta la línea natural que separa la precordillera del altiplano, por el oeste. Además, es el lugar donde se dividen las dos parcialidades o sayas -arriba y abajo- que forman su mundo. Por su carácter de centro ceremonial, este poblado permanece deshabitado durante todo el año, excepto para las fiestas y conmemoraciones, fechas en que se llena de gente, música y bailes tradicionales. El único habitante de Isluga es el llamado "fabriquero", o custodio de la iglesia. Las viviendas existentes en el poblado se caracterizan por tener también una connotación ceremonial, pues su habitación más importante es aquella donde se realizan los rituales familiares. Se presume que la iglesia data del siglo XVIII.

Parinacota


La iglesia de piedra y barro con cubierta de paja, se ubica en el centro del pueblo. La arquitectura de piedra de la iglesia se identifica con el estilo mestizo que caracteriza a las construcciones religiosas del siglo XVIII. Como casi todas las iglesias altiplánicas, la de Parinacota se encuentra rodeada por un muro que marca un espacio interior libre, donde se realizan las actividades de las fiestas religiosas. En el caso de Parinacota, este muro es de adobe y posee tres accesos, que presentan arcos y coronamientos en piedra volcánica rosada.

La iglesia es de piedra y argamasa de barro; sus tijerales son de eucaliptos y la cubierta de paja brava (coirón). El interior de la nave presenta atractivas muestras de arte popular religioso. Especial mención merecen los ingenuos frescos pintados en el muro que datan del siglo XVIII. También hay pinturas sobre tela e imágenes. Un rústico retablo de madera sirve de marco en el altar.

El lugar tiene escasa población durante el año, situación que cambia radicalmente en los días de fiestas religiosas.

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Matilla


La Iglesia de Matilla fue levantada en adobe a fines del siglo XVIII, conjuntamente con un campanario aislado del cuerpo de la iglesia. La construcción original tenía un marcado acento barroco. En mayo de 1878 un violento terremoto destruyó la iglesia. Fue reconstruida en 1887 sobre su misma planta. Su fachada es de estilo neoclásico. En el interior de la Iglesia destaca un retablo de albañilería, que se supone es el original de la antigua iglesia, y que presenta una composición de gran belleza. El sólido campanario es el del templo original. Tiene capacidad para contener ocho campanas.
El Templo de planta cuadrada y dos cuerpos, fue construido con bloques pequeños de cal, tiza y bórax. La alta cúpula y el campanario blancos son los hitos que, desde lejos en el desierto, anuncian la presencia del oasis y su caserío.

El pueblo de Matilla ha logrado hasta ahora conservar un ambiente de tradicional. Las casas simples, con corredores exteriores para tamizar la intensa luz, se agrupan alrededor de la iglesia. En la iglesia existe una reproducción de la última cena de Cristo, a escala natural.

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