Petroglifos. Canela





En la comuna de Canela, a 63 km de Combarbalá, se planea crear un circuito turístico cultural
Más de 200 vestigios de arte rupestre atribuidos a la cultura El Molle -que habitó Canela hace unos 2.000 años- comprenden dibujos que describen figuras humanas a caballo, espirales y círculos.
Por Carolina Disegni
Un verdadero tesoro esconde la comuna de Canela (IV Región), donde existen al menos 200 petroglifos atribuidos a la cultura El Molle. Aunque éstos eran conocidos por algunos vecinos, nunca se habían estudiado ni difundidos al resto de la comunidad.
Sin embargo, un proyecto aprobado este año por el Fondo Regional de Desarrollo de las Artes y la Cultura (Fondart) pretende rescatar y dar a conocer este patrimonio arqueológico. Se trata de una iniciativa impulsada por la arqueóloga española Alejandra Guerra, quien vive hace un año en esa localidad, articulada básicamente sobre tres calles paralelas al río Canela, donde predominan las casas de adobe.
"La comuna de Canela posee diversas estructuras arqueológicas que suponen un valioso legado de los pueblos originarios del área", explica la especialista, quien agrega que además de este conocimiento patrimonial, es importante trabajar con la comunidad, de manera de fortalecer su identidad y apoyar iniciativas de desarrollo turístico, que con el tiempo se traducirán en una nueva fuente de ingresos para los habitantes. Esto porque en un futuro cercano se proyecta crear una ruta turística articulada alrededor de estos petroglifos. Los sectores de la Quebrada de Linares, El Riito y El Coligüe son los tres puntos que concentran los vestigios de arte rupestre en Canela (ver infografía). "En los dos primeros sitios se observan claramente figuras humanas muy estilizadas, representadas como un círculo y dos apéndices. Además, predominan los espirales, los soles y los círculos concéntricos". Los de El Coligüe, en cambio, son más complejos, ya que son piedras más grandes con representaciones de escenas con personas y animales. En ellos incluso aparecen hombres montando llamos o guanacos y otros a pie, lo que da la idea de que son dos grupos diferentes encontrándose.

Todas las figuras corresponden a la cultura El Molle, un grupo de agricultores y ganaderos que habitó la zona hace unos dos mil años y durante ocho siglos. Esta cultura también se asentó en otras regiones como la IV, III y parte de la V.